martes, 21 de mayo de 2019

MODULO I


  MODULO I (25%)
CONTEXTO SITUACIONAL

OBJETIVO GENERAL DEL MÓDULO
Explorar saberes teóricos y prácticos en los estudiantes sobre la orientación tomando como referencia fundamentos legales, políticos y planes que justifican la necesidad de formación de profesionales para el abordaje de la orientación en espacios convencionales y no convencionales
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
1. Explorar en los estudiantes los conocimientos previos inherentes a los referentes políticos, teóricos y legales de la orientación y las experiencias y vivencias en el campo de la orientación.
2. Analizar las políticas en orientación y referentes epistemológicos, teóricos, legales, de la orientación en el país y los contemplados en la propuesta de formación de grado de la licenciatura en orientación.
3. Caracterizar los elementos formales de un proyecto socio-integrador como un medio para sistematizar experiencias en el campo de la Orientación para su operacionalización en el ámbito socioeducativo y sociocomunitario.

CONTENIDOS
-Políticas, referentes teóricos, legales y planes en orientación
- Perfil del orientador
- Ámbito de desempeños
- Modelos de Orientación
- Fundamentos de la orientación
- Teorías de la orientación
- Principales leyes que fundamentan la orientación
- Políticas de orientación en el país
- Programa de formación de grado: fundamentos, perfil, roles ámbito de desempeño
- Definiciones de proyecto sociointegrador
- Fases del proyecto sociointegrador
- Planificación de cada una de las fases
- Evaluación del proyecto sociointegrador
- Estructura metodológica para la presentación del proyecto sociointegrador; capítulos
-Normas para la presentación del proyecto sociointegrador
- La figura del tutor responsable del proyecto sociointegrador
- Formalización de los espacios de formación
- Conformación de equipos de trabajo: Determinación de roles, dinámica y sinergia de trabajo.



OBJETIVOS ESPECÍFICO NRO. 1
          Explorar en los estudiantes los conocimientos previos inherentes a los referentes políticos, teóricos y legales de la orientación y las experiencias y vivencias en el campo de la orientación.



Políticas, referentes teóricos, legales y planes en orientación

            A partir del surgimiento de la orientación, diversos autores se han encontrado con la dificultad para definirla en función de sus objetivos y campos de acción. Son muchas las definiciones surgidas a lo largo del siglo XX y de lo que va del siglo XXI que abarcan una amplia gama de perspectivas a las cuales no ha estado ligada siempre la educación y, por ende, la función docente.
            El medio donde se desarrolla el proceso orientador no es solamente el educativo, pues también es útil en los espacios lo comunitario y socio-productivo, tal como se expresa en el proyecto de Sistema Nacional de Orientación, 2009; pero su método sigue siendo educativo y la orientación pertenece a las ciencia pedagógicas englobada en las, hoy llamadas ciencias de la educación; de allí que las características de la formación académica de las y los profesionales de la orientación les capacita para educar en el desarrollo humano durante el continuo del ciclo vital haciendo énfasis en la prevención de los problemas que pudieran entorpecer el desarrollo integral del ser.
            La orientación como proceso sistemático continuo y organizado, contribuye a la formación del individuo, respondiendo a la demanda de asesoraría personal para el autoconocimiento y la toma de decisiones, necesarias para la configuración de un ser independiente, con capacidad para expandir todos los aspectos de su personalidad y experimentar el desarrollo intelectual, afectivo y social, que genera beneficios en lo personal, vocacional y profesional de forma tal que todo ser humano puede identificar lo que le es adecuado para sentirse feliz, examinando sus intereses, valores, motivaciones, competencias, fortalezas y características personales.
            Existen diferentes conceptos de orientación que conllevan a verificar la existencia de elementos comunes, que se han mantenido a través del tiempo, es importante revisar algunos de ellos:
            De acuerdo con Martínez de Codès (1998) “la orientación ha sido tratada desde diversos enfoques: como proceso que ayuda a la persona a tomar decisiones vocacionales, como forma de asesorar al individuo para la resolución de problemas personales y/o sociales, como sistema o modelo de intervención que brinda asistencia al sujeto, y, más recientemente, como eje transversal del currículo, presente en los actos que emprende el docente en el contexto escolar y extraescolar”
            “La Orientación como práctica social que tiene como fin último contribuir a la formación básica del individuo, promoviendo sus potencialidades (cognitivas, afectivas, motivacionales y sociales) que posibiliten el bienestar a través de la participación social” (Casado y Calonge, 1999)
            “La Orientación en las nuevas políticas educativas del país debe ir hacia una Orientación como profesión de desarrollo de potencialidades de la persona a nivel individual y grupal, una relación de potenciación, con una asistencia de ejes curriculares, un orientador que se desempeñe como facilitador-animador-mediador” (Villa, 2000)
            Para Repetto, (2000) es el “Proceso centrado en el acto pedagógico con carácter de diagnóstico y ecológico cuyo fin va dirigido al desarrollo del sujeto”
            Proceso de prevención, desarrollo y atención a la diversidad del alumno con la intervención de los agentes educativos (Molina, 2001)
            Proceso integrado al acto formador involucrando al alumno, los agentes educativos, la comunidad y su contexto social (De Luca, 2007)
            La Orientación Educativa es un conjunto de actividades dirigidas a los alumnos, padres y profesores para ayudarles en el desarrollo de sus tareas dentro del ámbito específico de los centros escolares. (MEC, 2008)
             “Proceso interdisciplinario y transdisciplinario sustentado en los principios de intervención preventiva, desarrollo y atención a la diversidad del alumno, cuyos agentes educativos (orientadores, padres, docentes-tutores, familia y comunidad) asumen la función de facilitar y promover su desarrollo integral para que se constituyan en seres transformadores de sí mismos y de su entorno “(Molina, 2009)
            La mesa técnica para el diseño del sistema nacional de orientación, creada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, en el Proyecto: Sistema Nacional de Orientación (PSON) (2009) señala que orientación es una praxis social dirigida a la facilitación de los procesos de desarrollo humano en las dimensiones del ser, convivir, servir, conocer y hacer.
Como puede observarse el elemento común en estos conceptos es el asociado a ayudar a descubrir potencialidades para el desarrollo de la persona, donde se resalta la importancia de la necesidad de relación con los demás, identificadas indistintamente como: espacio vital, mundo, entorno, sociedad y en procura del bienestar integral. Ahora bien, analizar el significado de la orientación para asumir un concepto que guíe la praxis profesional significa ubicar su origen, por lo tanto, es necesario ir a los principios que sustentan la idea del valor del acompañamiento que implica orientar a un ser para que alcance su desarrollo integral y buscar los puntos donde convergen.
            La orientación, al aceptar el principio de auto-mejoramiento, cree que las percepciones del individuo son importantes y que el papel del/a orientador/a consiste en trabajar con el individuo en la revisión y evaluación de dichas percepciones, en otras palabras, ayudarle a desarrollar progresivamente un concepto de sí mismo. Combs (s/f) afirma que todas las formas de percepción son aprendidas, por lo tanto, también pueden ser enseñadas, siempre y cuando se encuentre la manera de proporcionar las experiencias necesarias; es decir el papel del/a orientador/a como mediador/a es importante en la revisión y evaluación de las percepciones del individuo.
            Para la década de los 80 ocurren dos eventos trascendentes en Orientación a nivel nacional. El 17 de junio de 1981 en la ciudad de Rubio, Estado Táchira, tiene lugar el 1re encuentro nacional de orientadores y se acuerda realizar encuentros anuales en diferentes estados del país con la finalidad de compartir experiencias y actualización de conocimientos en la disciplina. Esta actividad permitió consolidar el colectivo gremial y la praxis integral de la Orientación. El Ministerio de Educación mediante Resolución 111 de 01-06-83 estableció el 17 de junio como día Nacional del Orientador.
            Para el año 1983, mediante la resolución 12 el CNU eleva a Postgrado las especialidades de las carreras de pregrado, eliminándose así la Mención Orientación en el ámbito de pregrado, a excepción de la Universidad del Zulia y la Universidad de Carabobo, las cuales continuaron formando el profesional de la Orientación. Con la decisión del cierre de la formación de pregrado, se violentó el derecho de la población al acceso de los servicios especializados en orientación con los cuales recibían el apoyo necesario para alcanzar metas personales, educativas, profesionales y sociales.
            Otra consecuencia de esta decisión fue que, a pesar de que diez instituciones crearon programas de Maestría en Orientación, esto no cubre el requisito de título profesional para ejercer la Orientación, ni tampoco forma el perfil en Orientación. Estos egresados de programas de maestría en consecuencia no pueden ser empleados como orientadores. Por consiguiente, con el transcurrir del tiempo, la demanda de servicios de orientación en diferentes sectores quedó sin ser atendida, afectándose así las posibilidades de atención a las necesidades de la población durante su semestre educativo, egreso e inserción laboral.
Modelos de la orientación.
Los modelos se consideran los instrumentos ideales que orientan y guían el estudio de la realidad y facilitan la descripción, explicación y predicción de los hechos y fenómenos. En el ámbito de la investigación, el modelo es una representación que refleja el diseño, la estructura y los componentes esenciales de un proceso de intervención en Orientación (Bisquerra y Álvarez 1998: 55). Es decir, en orientación los modelos sirven de guía para la acción y su función consiste en proponer líneas de actuación práctica, otorgándole por ello un carácter normativo.
·       El modelo clínico o modelo del Counseling.
            También se le conoce como modelo de counseling o relación de ayuda. La Asociación Británica para el Counseling (British Association for Counseling 1992: 17) define el counseling como «la utilización hábil y fundamentada de la relación y la comunicación, con el fin de desarrollar el autoconocimiento, la aceptación, el crecimiento emocional y los recursos personales». El propulsor de este modelo fue Carl Rogers, quien, con la publicación de su obra Counseling and Psychoterapy (1942) indicó que el foco de atención del asesoramiento se debe centrar en la persona y no en el problema. La psicoterapia promovida por Rogers presenta siguientes características:
1)  No consiste en hacer algo al individuo, sino en una tarea de liberación, para que la persona crezca y se desarrolle. Tal como señala Barreto (1997) no es hacer algo a alguien sino algo con alguien.
2) Concede más importancia a los elementos emocionales que a los intelectuales.
3) Da más importancia a la situación presente que a la pasada.
4) Se destaca, por primera vez, que la relación terapéutica es en sí misma una experiencia de crecimiento.
            Rogers se dio cuenta de la necesidad de cambiar las medidas curativas por las preventivas y de hacer tratamientos teniendo en cuenta el entorno físico y psicológico del sujeto. Indicó la necesidad de ayudar a los clientes a que se enfrenten mejor con su situación a través de las entrevistas y de las técnicas del consejo y de la psicoterapia.
Fases del Modelo Clínico.
            Las fases que, según Bisquerra (1998: 71) caracterizan este modelo son:
1.     Inicio y estructuración de la relación de ayuda. La iniciativa de solicitar ayuda surge del cliente (también pueden ser familiares, tutores, profesores, etc.)
2.     Establecimiento de una relación apropiada entre orientador y cliente, con un buen clima que favorece la libre expresión de sentimientos del cliente.
3.      Exploración. En esta fase es habitual realizar algún tipo de diagnóstico, clarificando la
            situación del sujeto, Conviene averiguar experiencias, vivencias, sentimientos,             percepciones del cliente con respecto a las situaciones expuestas.
4.     Tratamiento en función del diagnóstico Se establecen planes de actuación, que, tras una relación de ayuda en el más puro sentido rogeriano, han de partir del propio cliente. Es él quien ha de decidir el cambio y la dirección del mismo. De ningún modo ha de ser el orientador quien diga qué camino se debe seguir o qué cambios deben producirse.
            La entrevista en la relación de ayuda.
            El modelo clínico se concreta en la entrevista como procedimiento característico para afrontar la intervención directa e individualizada. Aunque tiene un carácter eminentemente terapéutico, también puede tener una dimensión preventiva y de desarrollo personal. Toda entrevista supone un proceso de comunicación, porque se basa en una relación interpersonal, no casual sino programada, y con la finalidad de facilitar el crecimiento personal de la persona entrevistada.
            Destrezas del entrevistador
            Para que una entrevista se desarrolle con éxito, es importantísima la actitud del orientador. Debe mostrarse como una persona receptiva, acogedora, con capacidad de escucha, con deseos de ayudar al cliente y de poder asesorarle en la comprensión de sí mismo y de su vida.
Carl Rogers (1972) y Carkhuff (1981 y 1986) han desarrollado exhaustivamente las destrezas y
actitudes que debe mostrar:
1.     Autenticidad facilitadora: es la capacidad del entrevistador para ser libre y profundamente él mismo: es el no ser falso, el no parapetarse tras un papel, el no adoptar una actitud defensiva y el que no haya discrepancia entre lo que se dice y lo que se experimenta. Es ser genuino y sincero.
2.     Respeto: es el aprecio de la dignidad y el valor del entrevistado; el entrevistador acepta el hecho de que el orientado tiene derecho a escoger sus propias decisiones.
3.      Empatía: es la capacidad de percibir correctamente lo que experimenta otra persona y comunicarle esta percepción en un lenguaje acomodado a sus sentimientos.
4.      Concreción: es la habilidad de expresar en términos específicos las experiencias o los sentimientos propios del interlocutor.
5.     Confrontación de las incongruencias: consiste en manifestar al orientado las discrepancias que se observan entre lo que piensa, siente, dice y hace y suelen estar relacionadas con los mecanismos de defensa del orientado.
6.     Personalización: con el fi n de que el orientado aprenda a apropiarse de su problema, acepte su grado de control y responsabilidad personal en lo que le sucede, dejando de considerarlo como algo ajeno a sí mismo o algo debido a circunstancias ambientales y externas, fuera de su control.
7.     Auto-revelación: es el compartir sentimientos personales, actitudes, opiniones y experiencias por parte del entrevistador a beneficio del entrevistado; ha de usarse con discreción y con un sentido exacto de la oportunidad y de la ayuda que el orientador puede dar así al orientado.
8.     Relación al momento: se verifica cuando el entrevistador interpreta los sentimientos entre el entrevistado y él mismo en el aquí y ahora.
9.     Autorrealización: implica que uno es capaz de vivir y enfrentarse con la vida directamente (personas auto dirigidas), son los orientadores que saben expresarse libre y abiertamente, no emiten juicios y viven de una manera eficaz; suelen servir de modelo de personas eficaces, capaces de vivir totalmente y con éxito.
            Pautas a seguir con respecto a la entrevista
            Martorell (1997) propone una relación de aspectos generales que todo entrevistador debe recordar:
1.     Debe ser puntual.
2.     Ha de preparar con antelación la entrevista, tener a mano el material que pudiera necesitarse en función del contenido a tratar.
3.     Hay que recibir al entrevistado con cordialidad, aunque sin demasiada familiaridad. Se debe procurar que el cliente se sienta cómodo.
4.     Hay que eliminar toda posible fuente de distracción (apagar teléfonos móviles, avisar
a.      al profesorado o demás miembros del centro de que no interrumpan).
5.     La entrevista no debe dar la impresión de ser un interrogatorio. Hay que establecer un buen clima y siempre el orientador debe mantener el «control», no debatir con el cliente ni provocar su enfado.
6.     Conviene utilizar un tono de voz y volumen adecuados, mantener el contacto ocular, sin ser intrusito ni agresivo y respetar los silencios que a veces se producen.
7.     Se deben hacer preguntas claras y concretas, cuidando el tipo de preguntas con las que se va a empezar y sabiendo dirigir al entrevistado de modo que vaya encontrando por sí mismo las respuestas a sus problemas.
8.     El orientador debe asegurarse de que el entrevistado dispone de la información que se le pide.
9.     No se le deben dar falsas expectativas ni tampoco desanimarles con respecto a las situaciones que le rodean.
10.  Durante la entrevista hay que realizar preguntas de contrastación. Por ejemplo, si el entrevistado dice que se preocupa mucho por los estudios de su hijo podemos preguntarle cuántas asignaturas estudia, cómo le ayuda en el estudio o cuántas veces le pregunta la lección. Es aconsejable tomar notas, sin perder el contacto ocular, ni romper el clima creado.
11.  La entrevista debe durar el tiempo necesario, ni excesivamente corto, ni demasiado largo, si bien siempre estará en función del objetivo a tratar.
12.  Por último, el orientador no debe realizar muchas entrevistas seguidas. Es conveniente realizar breves descansos entre ellas.
·       El Modelo de Servicios:
Tiene como referente teórico los enfoques clásicos de rasgos y factores y se basa en una relación personal de ayuda, eminentemente terapéutica, que tiene como objetivo satisfacer necesidades de carácter personal y educativo, utilizando la entrevista como recurso estratégico para afrontar la intervención individualizada generalmente de carácter clínico.
Los servicios son prestaciones que existen en la mayoría de los campos profesionales, cuya finalidad es atender las necesidades y carencias que demanda una determinada población.
Según Martínez de Codés (1998:43), existen tres tipos de servicios:
1)     Los servicios Volantes: suelen ser contratados por las instituciones escolares. Están formados por un equipo de profesionales o técnicos que se desplazan a los centros docentes para prestar la ayuda requerida por los escolares, con relación a problemas de aprendizaje, diseños de intervención, elaboración de informes psicopedagógicos y programas de actuación individual.
2)     Los servicios de diagnóstico y de orientación: son servicios dependientes de algún departamento ministerial; tienen carácter extraescolar y asumen funciones asistenciales y psicomédicas-sociales. Estos servicios no mantienen una relación estrecha con los centros escolares y el aula.
3)     Los departamentos de orientación: se encuentran integrados en la estructura organizativa del centro escolar, asumiendo funciones de diagnóstico, coordinación, asesoramiento y evaluación del alumno, de la comunidad educativa y de su contexto.
            El modelo basado en servicios ha desempeñado un papel significativo en la innovación educativa respecto a la orientación personal, escolar y profesional del alumno, atención a la diversidad, asesoramiento al profesorado e información a los agentes educativos y promoción de las relaciones con la comunidad. Es significativo que el modelo de servicios tal como se concibe contenga un conjunto de fortalezas que vienen a reforzar el trabajo del profesor tutor, al brindarle ayuda y asesoría especializada en aquellos casos en el que los docentes y los padres o representantes requieran apoyo.
·       El Modelo de Programa
            Se entiende por programa «toda actividad preventiva, evolutiva, educativa o remedial que, teóricamente fundamentada, planificada de modo sistemático y aplicada por un conjunto de profesionales de modo colaborativo, pretende lograr determinados objetivos en respuesta a las necesidades detectadas en un grupo dentro de un contexto educativo, comunitario, familiar o empresarial» (Repetto, 2002: 297).
            Por su parte, Álvarez, Riart, Martínez y Bisquerra (Bisquerra, 1998: 85) definen el programa como una «acción continuada, previamente planificada, encaminada a lograr unos objetivos, con la finalidad de satisfacer necesidades, y/o enriquecer, desarrollar o potenciar determinadas competencias». Todo programa, por tanto, implica una actividad planificada, la cual debe encontrar su fundamento en las teorías previamente desarrolladas. Además, la aplicación del programa supone una actuación común, colaborativa y abierta a diversos contextos, donde la finalidad es dar respuesta a unas necesidades previamente detectadas. La mayoría de autores señalan, como básicos, los siguientes elementos imprescindibles en todo programa:
- Ha de basarse en la identificación de unas necesidades.
- Ha de dirigirse al logro de unos objetivos para cubrir las necesidades detectadas.
- La actividad se ha de planificarse previamente.
- La actividad ha de ser evaluada.
Para Hargens y Gysbers (1984) la intervención basada en programas se fundamenta en cuatro
premisas:
1. Los programas de orientación educativa se conciben con características similares a las de cualquier otro programa educativo, por lo que deberán contar con parecidos elementos: objetivos, contenidos, metodología, evaluación, personal profesional, materiales y recursos, actividades y estrategias…
2. Todo programa de orientación debe ser comprensivo, contando con todos los elementos del sistema educativo y debe estar basado en la teoría del desarrollo.
3. Los programas han de tener un carácter preventivo. Por ello, se han de centrar más en desarrollar en el alumnado destrezas y competencias que en remediar déficits o solucionar problemas.
4. Los programas de orientación han de ser siempre fruto del trabajo en equipo, se debe contar con todas las personas implicadas en su desarrollo, a fi n de que el programa tenga ciertas garantías de éxito. Difícilmente un programa impuesto por un agente externo, que no responde a necesidades del colectivo a quien se destina ni ha contado con la participación de los implicados desde un principio, va a ser acogido para ser posteriormente desarrollado.
Sólo mediante la intervención por programas es posible asumir los principios de prevención, desarrollo e intervención social y proporcionar un carácter educativo y social a la orientación. Para ello es necesario que las instituciones reúnan unos requisitos mínimos (Álvarez González, 1995):
• Compromiso por parte del centro y de los responsables de la orientación de potenciar programas dirigidos a todos los alumnos.
• Ver el programa como una actividad más dentro de la tarea escolar, dándole un carácter procesual, evolutivo y comunitario.
• Implicación y disponibilidad de tiempo del personal que va a ejecutar el programa.
• Presencia en el centro de un especialista de Orientación que asesore, dinamice y dé soporte técnico.
• El tiempo de intervención ha de ser previamente fijado, estableciendo un calendario y un horario.
• Se debe contar con recursos humanos y materiales suficientes.
• Es preciso crear canales de información dentro y fuera del centro.
• Se requiere un nuevo modelo organizativo de la Orientación, con varios agentes implicados y con la especificación de las funciones de cada uno de ellos.
• Será necesario evaluar el programa en todas sus fases y por parte de todos los implicados.
3.1. Fases del modelo de programas
Diversos autores (Morrill, 1989; 1990; Barr y Cuyjet, 1985; Rodríguez Espinar, 1993; Montané y Martínez, 1994; Bisquerra, 1998; Repetto, 2002) indican fases diferentes de los programas. Particularmente clara nos parece la exposición de Rodríguez Espinar (1993: 243):
1.     análisis del contexto y detección de necesidades.
2.     Fundamentación teórica
3.     Elaboración del plan de actuación: Formulación de objetivos, Especificación de los contenidos a trabajar, Propuesta metodológica, Principios y estrategias, Recursos necesarios: Personales, Materiales, Espaciales, Temporales: calendario y horario. Cronograma, Económicos: presupuesto. Actividades. Propuesta de Evaluación
4.      Aplicación y seguimiento del programa
5.     Evaluación costes-beneficios-efectividad
6.     Toma de decisiones respecto a mantenimiento, supresión o modificación del programa.
            Las ventajas que ofrece el modelo de programas son:
- Se pone el énfasis en la prevención y el desarrollo.
- Permite el cambio del rol del orientador, quien pasa a ser considerado miembros del equipo docente en lugar de agente externo.
- Estimula el trabajo en equipo.
- Operativiza los recursos.
- Promueve la participación activa de los sujetos.
- Facilita la auto-orientación y la autoevaluación.
- Permite el intercambio entre el centro y la comunidad.
- Se aproxima a la realidad, no sólo porque surge como respuesta a las necesidades reales detectadas, sino también porque ofrece experiencias y simulaciones.
- Permite llevar a cabo una evaluación y seguimiento del trabajo realizado


·       El Modelo de Consulta
            La intervención directa sobre el individuo (a través del modelo clínico) y la intervención grupal sobre el colectivo (a través del modelo de programas) no son suficientes si se quiere afrontar con eficacia y de forma plena la función educativa de la orientación. Es imprescindible tener presente en esa acción orientadora a la intervención indirecta sobre todos los agentes educativos, en especial sobre los profesores y los padres, sin olvidar la consulta a la institución educativa como tal. A este modelo de intervención le denominamos de consulta y podríamos definirlo como la «relación entre dos profesionales generalmente de diferentes campos: un consultor (orientador, psicopedagogo) y un consultante (profesor, tutor, familia)» que plantean una serie de actividades con el fin de ayudar/asesorar a una tercera persona o institución. Ésta puede ser un alumno, un servicio, una empresa, etc. Dos pueden ser los objetivos de las funciones de consulta (Bisquerra y Álvarez, 1996: 331)
a) La función de consulta como actividad profesional de ayuda a los diferentes agentes y a la propia institución u Organización.
b) La función de consulta como una estrategia de intervención y formación.
            No se debe confundir el modelo de consulta con el modelo de counseling. Cuando hablamos de consulta nos estamos refiriendo a una relación entre profesionales, con status similares que se aceptan y respetan, desempeñando cada uno su papel (consultor/consultante). Y cuando nos referimos al counseling, esa relación se está llevando a cabo entre personas con distinto status (orientador-cliente) con un carácter predominantemente terapéutico.
La relación en la consulta es triádica: consultor – consultante – cliente. El consultante decide acudir al consultor para realizar una consulta que afecta a la relación que este último mantiene con el cliente. De ahí que digamos que el modelo de consulta supone para el orientador una intervención indirecta. Gráficamente la representación sería:
Se establece la relación consultor-consultante y el consultante lo hace con el interesado. Sólo en contadas ocasiones el consultor actúa de forma directa, precisamente cuando el consultante, después de haber recibido la ayuda, no se encuentra todavía dispuesto y preparado para afrontar la relación con el sujeto. El consultante actúa de mediador realizando una intervención directa; mientras que el consultor presta una ayuda de forma indirecta. Aunque el consultor no entra normalmente en contacto directo con el interesado, sí que controla y supervisa el proceso de la consulta.
Fases del modelo de consulta
Como en todos los modelos, son numerosos los autores que han ofrecido su clasificación. Dado que Bisquerra (1998:108) ofrece una síntesis de todas las aportaciones realizadas, ofrecemos a continuación la que él propone:
1ª fase: Establecer una relación entre un consultor (orientador) y un consultante (por ejemplo, el tutor, un profesor, la familia o la institución).
2ª fase: Analizar el conjunto de la situación y clarificar el problema.
3ª fase: Explorar alternativas.
4ª fase: Establecer planes de acción, conjuntamente entre consultor y consultante.
5ª fase: Poner en práctica, el consultante, los planes con los destinatarios últimos de la intervención.
6ª fase:  Evaluación de la puesta en práctica del plan de acción.

            ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS A EMPLEAR
OBJETIVO
ESPECÍFICO
CONTENIDOS
MÉTODOS
TÉCNICAS
RECURSOS
Explorar en los estudiantes los conocimientos previos inherente a los referentes políticos, teóricos y legales de la orientación y las experiencias y vivencias en el campo de la orientación
Políticas, referentes teóricos, legales y planes en orientación
Perfil del orientador
Ámbito de Desempeños Modelos de Orientación
Exploratorio, interacción docente estudiantes
Exploratoria, Lluvia de ideas
Técnica de la pregunta.

Cuadro C.Q.A
Láminas, 
Pizarrón, 
Marcador, 
Borrador. 
Leyes de la 
Republica: 
CRBV 
LOE

       ACTIVIDADES DE EVALUACIÓN SUGERIDAS


COMPETENCIAS
ACTIVIDADES
PORCENTAJE
Explorar en los estudiantes conocimientos previos inherentes a los referentes políticos, teóricos y legales de la orientación y las experiencias y vivencias en el campo de la orientación
Participación en la socialización de experiencias.
Aportes brindados a la discusión

5%

Referencias Bibliográficas y Electrónicas

o   Asamblea Nacional. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) Disponible en: https://www.oas.org/juridico/mla/sp/ven/sp_ven-int-const.htm

o   Asamblea Nacional. Ley Orgánica de educación (2009). Disponible en http://www.venezuelaigualitaria.org/Documentos/Ley_Educacion.pdf  

o   Boronat, J y Molina, D. (2005). Pasado y presente de la Orientación en Venezuela. Influencia española. Revista española de orientación y psicopedagogía. Vol. 16, núm. 2 Asociación Española de http://www.redalyc.org/pdf/3382/338230773004.pdf

o   Ética de la investigación> http://www.reddolac.org/profiles/blogs/libroetica-de-lainvestigacion

o   Molina, C (2009) Hacia una Educación Integral. Elementos Claves en la Escuela de la Vida Ediciones Erasmus.

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